Chernobyl: quitemos radiación al asunto.

Dadas las expectativas de viaje gracias al COVID-19, no me queda otra que retomar esto y al menos desquitarme contando lo vivido hasta poder ponerme en marcha con un nuevo destino. Y la verdad, del que se me ha ocurrido hablaros en esta ocasión viene como anillo al dedo.

Ciudades fantasma, desastres a nivel global, confinamiento, muertes,….bastantes cosas en común entre la catástrofe nuclear de Chernobyl en la antigua unión soviética y nuestro querido coronavirus, por supuesto siempre “manteniendo las distancias”. Esto, últimamente lo hacemos bastante bien.

Hace exactamente 3 meses, andaba por la ciudad fantasma de Prípyat preguntándome:

  • ¿como hemos podido llegar a esto? Está claro que en pleno siglo XXI algo parecido no vuelve a pasar.
  • ¿De verdad tuvieron que evacuar / aislar ciudades y regiones enteras?
  • Que condiciones mas horrorosas de morir para los afectados por la radiación…
  • ¿De verdad no pudo ser mejor gestionado?

Y ahora, extrapolando al COVID-19 podemos hacernos exactamente las mismas preguntas si contextualizamos con nuestra “querida” pandemia. Además de las similitudes, nos encontramos en ambas ocasiones con irresponsabilidades de origen humano. Llamadlo pulsar el botón que no era o llamadlo comerse el animal que no se debiera, pero toda acción siempre tiene una reacción. La física nuclear hace que nos descompongamos lentamente hasta que no quede nada de nosotros, la naturaleza regula matándonos de un “resfriado”.

Igualmente, en ambos escenarios la precariedad en general destaca:
– En Chernobyl había técnicos con responsabilidades altísimas y experiencia muy baja, “recortemos en salarios para llevar centrales nucleares”.
– En la crisis del COVID, se ha expuesto el problema que supuso el recorte en sanidad tras la crisis económica de 2008.

Después de esta apetitosa introducción bajemos de la nube y hablemos de la visita a este lugar. Chernobyl es, desde mi punto de vista una mezcla de humor negro, con paisajes tétricos y memorias tristes y lamentables. Eso si, no te transmite (o al menos a mi) salir con ese mal cuerpo como debería de ser, de la manera que sales de Auschwitz entre otros…ya que ambos destinos escenifican catástrofes de dimensiones inmensas.

Nada mas llegar a la zona de exclusión después de 1:30h de camino desde Kyiv, pasar dos controles del ejército y darnos nuestro medidor de geiger (para medir la radiación), hacemos varias paradas en puntos pequeñitos como una enfermería o una escuela donde todo está “en su sitio 34 años después”.

Creo que se entiende el entrecomillado, muñecas en su sitio, las hojas de los diarios no se han desintegrado por la lluvia, estoy seguro de que hasta quedaría vodka en las botellas! Venga no me jodas que no es un escaparate. Creo que con la desolación que transmite ya el sitio de por si, sobra.

No obstante, hubo tiempo para encontrar rinconcitos molongos, y cabe decir que fue un acierto venir en invierno a pesar del frío porque la nieve le daba aún mas halo de misterio y royo post apocalíptico. Comentar que todos todos los paisajes y entornos de Chernobyl me encantaron!

Continuamos nuestro camino hacia la ciudad fantasma de Prípyat. Imaginaros que de la noche a la mañana tienen que evacuar una ciudad de casi 50.000 habitantes, pues eso es lo que pasó aquí. En cuestión de 2 días ya no quedaba “ni dios”.

Desde este edificio en concreto, se gestiono la crisis de Chernobyl in situ, aquí se juntaban todos los “peces gordos” que salían en la serie.

Lo que viene a continuación es mi parte favorita y la de muchos, el famoso parque de atracciones y la piscina olímpica. Simplemente me encantan este tipo de escenarios decadentes, no se porqué pero me atrae muchísimo.

Hago un inciso para comentaros que este “amor” por lo destruido, reventado, desintegrado…ya me ha pasado en otros lugares como en Islandia con su avión de la 2ªGM abandonado en una playa en mitad de la nada o las Minas de Rio Tinto con sus trenes oxidados en aún los raíles…os dejo ambos enlaces por si queréis echarles un ojo!

Como curiosidad, tanto la piscina como el parque de atracciones aún no habían sido ni estrenados en el momento de la catástrofe. De hecho era un regalo del gobierno que se haría efectivo el día del trabajador y la catástrofe ocurrió el 26 de Abril….apenas una semana antes de su inauguración.

Una vez ya desahogados en el parque de atracciones y habiendo nadado unos largos, ¿que es lo que pega? Pues un buen buffet en el “supermercado de Prípyat”:

¿Quedará papel higiénico? Importante eh, no se yo…

No, finalmente no comimos aquí como os imaginaréis pero también fue una experiencia el almuerzo eh. Nos sirvieron buffet en un típico comedor soviético a las afueras de la ciudad de los típicos de bandejita y sírvete “lo que quieras / lo que hay”.
Eso si, antes y después de entrar al recinto tuvimos que pasar un arco detector por si durante la mañana nos habíamos metido en alguna zona no permitida y traíamos con nosotros algo de radiación. Siempre con muchas precauciones pero ya os digo que venir aquí es seguro 100%. Un dato curiosos: nos cargamos de mas radiación en un vuelo comercial de 2 horas que un día entero en Chernobyl. Siento ser yo quien os diga que no vais a volver con 3 patas, la piel a cachos o estériles, pasemos página señor@s.

Una vez con la barriguita llena nos quedaban las 2 últimas paradas, que no menos importantes: la visita al reactor nº4 y la estación de radar Duga secreta en las cercanías de Prípyat y también dentro de la zona de exclusión.

De el primer punto , contaros que pudimos contemplar a escasos metros la realidad de esta inmensa mole de metal de 162m de largo x 257m de ancho x 109 m de altura y 36.000 toneladas. Un dato sorprendente del que no tenía constancia es que TODA la estructura fue fabricada a cientos de metros para luego ser transportada hasta su lugar definitivo y ensamblarse. No me quiero imaginar como harían eso….solo os digo que dentro del recinto entran el coliseo romano y la estatua de la libertad “sin despeinarse”.

Monumento a quienes dieron su vida construyendo el sarcófago interior, con el reactor nº4 de fondo.

Esta estructura que veis mas al fondo en la foto es el muy reciente caparazón que cubre al sarcófago primario que en los 80’s construyeron para evitar que la radiación continuara propagandose.

Aún nos quedaba una última sorpresa con también unos cuantos datos curiosos con los que echar unas risas…estoy hablando de la estación de radar Duga. Es una pena que la inmensidad de esta mega construcción no llega a captarla en su total magnitud la cámara porque es que no entraba en el objetivo desde ningún ángulo, imposible. De verdad que hay que estar allí para vivirlo, gigantesco….

1km de longitud, ahí queda eso….

Se trata de un radar de iones que la unión soviética casi utilizó durante la guerra fría para detectar en el menor tiempo posible cualquier tipo de amenaza nuclear por parte de Estados Unidos. Se podía detectar una llamada en USA ordenando el lanzamiento de una bomba atómica en cuestión de minutos. Por suerte para todos no tuvieron ocasión de comprobarlo. He dicho antes que “casi se utilizó” porque el radar quedó inoperativo poco tiempo después de que ocurriera la catástrofe de Chernobyl (la radiación dejó todos los sistemas del radar en completo desuso) y se había innaugurado poco tiempo atrás. Desde entonces y hasta hoy, es un mastodonte inservible de casi 1 kilómetro de longitud y 300 metros de altura. Alucinante su visita. Si no recuerdo mal, su contrucción costo unos 2.000 millones de dólares. Vamos, que es el mayor pisapapeles construido por el hombre, y el mas caro.

En definitiva, Chernobyl es un lugar a visitar para pensar, reflexionar, echar muchas fotos y tener mucho cuidado. Pese a su seguridad (pasamos dos arcos de control, nos chequearon el medidor de geiger al final del viaje, el ejército pide a entrada y salida documentación, etc…) hay que saber donde estamos y el hecho de meterte por tu cuenta en el bosque o acariciar a los putos perros de Chernobyl puede joderte la vida. A si que no hagáis el tonto y ceñiros a lo que os digan. Tener en cuenta que a día de hoy todavía está controlado por el ejercito, que hay toque de queda, que no puedes ir por libre ya que está absolutamente prohibido y tiene cárcel. Y que si excarvais en la tierra rica en nutrientes si que hay radiación si.

En cuanto a la gestión, se podría hacer mejor ya que es un poco contradictorio que tanto guías como la organización no le dan la seriedad que tiene al asunto y sin embargo hablar con cualquier ucraniano sobre el tema está completamente vetado. Me refiero a que esquivan hablar del asunto y no sacan el tema para absolutamente nada. Y por otro lado el coste: USD 100 la excursión de un día, algo bastante fuera de órbita para un ucraniano medio. Pese a todo, os recomiendo su visita completamente, no os dejará indiferentes. Ya que vais a Kyiv es una buena excursión de un día.

No hagáis esto por dios, a saber donde han estado los perros de “fiesta”. Aunque dan pena si…

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